Esta mañana, alrededor de 350,000 estudiantes de las Escuelas Públicas de Chicago (CPS) estarán sin profesor. Mientras los más de 25,000 profesores afiliados a los sindicatos forman los piquetes para una huelga por los beneficios y las evaluaciones del profesorado, los padres que trabajan se esfuerzan por averiguar qué hacer.
“Sabemos que una huelga va a ser realmente dolorosa. Se perjudicará a gente de ambos lados”, comentó al Chicago Tribune Jay Rehak, delegado sindical y profesor de inglés en secundaria. “Pero al final, es como decir, ‘yo sufriré y Ud. sufrirá, pero al menos Ud. sabrá que no me puede volver a intimidar’”.
Entre otras demandas, el Sindicato de Profesores de Chicago había pedido un incremento salarial del 30%, a pesar del hecho de que sólo el 15% de los estudiantes de cuarto grado son aptos en lectura y sólo un 56% de los estudiantes de ese distrito escolar se gradúan. La junta escolar terminó ofreciendo un incremento salarial del 16% durante cuatro años, pero según se acercaba la fecha límite de las negociaciones para evitar la huelga, establecida para las doce de ayer por la noche, el sindicato rechazó el ofrecimiento.
El profesor promedio de las Escuelas Públicas de Chicago (un distrito escolar que afronta un déficit de $700 millones) gana $71,000 anuales antes de incluir los beneficios.
Reuters informa de que “las Escuelas Públicas de Chicago han previsto un déficit presupuestario de $3,000 millones durante los próximos tres años y se enfrentan a una aplastante carga por las pensiones prometidas a los profesores que se jubilen”.
El alcalde de Chicago Rahm Emanuel, antiguo jefe de gabinete de la Casa Blanca con el presidente Obama, está recibiendo una clase avanzada sobre poder sindical. Llegó al cargo el año pasado y pidió a los profesores que aceptaran un aumento salarial del 2% en lugar del 4% para tratar de abordar el déficit presupuestario de $700 millones, pero el sindicato lo rechazó.
Sin embargo, sí alcanzó un acuerdo para alargar una de las jornadas escolares más cortas del país. Como describe el Tribune: “A cambio de una jornada escolar más larga (media hora adicional en secundaria y 75 minutos en primaria) las CPS acordaron volver a contratar a cerca de 500 profesores de materias no centrales provenientes de una bolsa de profesores que habían sido despedidos. Eso mantuvo sin cambios las horas de la semana laboral de los profesores contratados a jornada completa”.
Los datos más fiables muestran que en general los profesores no trabajan más que los profesionales privados con una semana laboral típica, incluso cuando se incluye el trabajo fuera del colegio por las tardes y los fines de semana. Sin embargo la jornada escolar en las CPS es de las más cortas entre los profesores de la nación.
El analista de la Fundación Heritage Jason Richwine y Andrew Biggs, del Instituto de Empresa Americano, llevaron a cabo un extenso estudio sobre las compensaciones al profesorado e hicieron un seguimiento de los debates posteriores sobre algunos asuntos controvertidos. En lo que se refiere al sueldo del profesorado, Richwine lo resume así:
Puesto que el profesor promedio de la escuela pública ya recibe una compensación por encima de lo establecido por el mercado, los responsables políticos deberían evitar las subidas salariales generalizadas. En cambio, se deberían centrar en recompensar al profesorado de calidad con unos aumentos salariales personalizados.
Por supuesto, la compensación del profesorado es mucho más que simples salarios. Parte de los problemas financieros de las Escuelas Públicas de Chicago son las pensiones garantizadas a los profesores jubilados. Richwine explica que estos planes de beneficios definidos, que cuestan varias veces más que el típico plan de jubilación en el sector privado, son un mal acuerdo para los contribuyentes:
Puesto que no es necesario pagar ahora los beneficios acumulados para los trabajadores actuales, los estados pueden prometer unos beneficios generosos sin sentir totalmente el impacto fiscal durante años o incluso décadas. Los beneficios para los trabajadores están garantizados, lo que significa que los contribuyentes son los responsables finales ante cualquier déficit en sus sistemas de pensiones estatales; y hay muchos déficits.
La huelga de Chicago, que resalta la necesidad urgente de una reforma educativa, llega en un momento en el que la falta de confianza en las escuelas públicas está en un máximo histórico, como también lo está el respaldo a la opción escolar. ¿Le sorprende a alguien?
La versión en inglés de este artículo está en Heritage.org.





