El desprecio de la administración por la ley ha quedado al descubierto de nuevo, esta vez motivando a otros para que violen la ley a costa del contribuyente.
Esto hay que repertirlo: La administración Obama está animando a que la gente viole una ley y prometiendo que usará el dinero del contribuyente para cubrir las multas en las que se incurra por la violación.
La ley: la ley en cuestión se llama ley WARN y requiere que los contratistas federales envíen a sus empleados avisos de despido 60 días antes del cierre de una fábrica o de un despido masivo.
La inconveniencia: Está previsto que las reducciones masivas del gasto en defensa debidas a la retención de fondos entren en vigor el 2 de enero de 2013. Los contratistas de defensa afectados por las reducciones presupuestarias tendrían que enviar las cartas de aviso a sus empleados el 2 de noviembre (cuatro días antes de las elecciones) para estar dentro del plazo de la fecha de inicio de las reducciones del gasto del día 2 de enero.
La penalización que pagarían los contribuyentes: Los empleadores que violen la ley WARN son responsables ante sus antiguos empleados de “pagarles con carácter retroactivo por cada día de violación” de la ley y por “los beneficios correspondientes al plan de beneficios del empleado”, así como una penalización de 500$ por cada día de retraso en el envío del aviso al gobierno de la localidad en la que ocurran los despidos.
Como ejemplo, Bob Stevens, director ejecutivo de Lockheed, comentó que 123,000 de sus empleados recibirían avisos de despido. Si las compañías no cumplen con el plazo de la ley WARN, eso podría dar como resultado la presentación de demandas judiciales por parte de sus empleados, pero la Casa Blanca ha previsto una garantía financiada por el contribuyente como medio para contrarrestar sus temores a unos enormes costos por esos litigios. Esta garantía no sólo no tiene precedentes, sino que también es potencialmente ilícita.
Esta semana, el presidente Obama envió señales contradictorias acerca del futuro de esas reducciones presupuestarias. En el debate del lunes sugirió que la retención de fondos no sucedería, pero luego, días más tarde, indicó a un periódico de Iowa que sí tendrían lugar.
Aún está por ver si las empresas aceptarán la oferta de la administración. Y los contratistas del gobierno que confíen en esta “garantía” de la Casa Blanca lo harán por su cuenta y riesgo: Si esta administración o una nueva administración cambia de parecer y retira la garantía, esos contratistas no tendrán derecho a demandar al gobierno por el costo de sus violaciones de la ley WARN.
Si esto fuera un chiste, la gracia estaría en que el presidente Obama respaldó la ley WARN cuando era senador e incluso quería requerir que los empleadores diesen el aviso con un plazo mayor. En 2007, argumentó que los contratistas deberían tener que dar el aviso con 90 días de antelación.
El entonces senador Obama dijo que:
Los trabajadores americanos que se han comprometido con sus empleadores esperan a cambio que los traten con un mínimo de respeto y justicia. No darles a los trabajadores una advertencia justa…ignora su necesidad de prepararse para la transición [al desempleo]…Muchos de estos trabajadores sustentan familias que están viviendo al día con esas nóminas, exprimidos por las exigencias de unos costos de la atención médica al alza, por la disminución del valor de sus hogares y por unos sueldos que han estado estancados durante décadas. Cerrar una fábrica sin advertir a los empleados es como echar sal en una herida.
Pero esto no es ningún chiste. Este es el último abuso de la autoridad ejecutiva del presidente: inducir a los contratistas federales a que violen una ley federal y prometer utilizar los fondos del contribuyente para reembolsárselos a las empresas por cualquier responsabilidad resultante en la que incurran por violar dicha ley.
Negarse a cumplir las leyes federales se ha convertido en distintivo de esta administración, pero el más reciente, arrogante e ilícito ardid de la Casa Blanca va incluso más allá y puede acabar costándole al contribuyente americano una gran cantidad de dinero.
La versión en inglés de este artículo está en Heritage.org.






