En su discurso del 25 de septiembre ante la Asamblea General de Naciones Unidas, decepcionante en líneas generales, el presidente Obama recitó de memoria buena parte de los principios americanos fundamentales. Abogó por un mundo capaz de “vivir con libertad, dignidad, justicia y oportunidad” y defendió “los valores universales”. Igualmente urgió a que acabaran “las políticas de la división” e imaginó “el triunfo de la libertad sobre la tiranía”.
En muchos aspectos, el discurso del presidente reiteró los puntos clave del tan denostado discurso de investidura de 2005 del presidente George W. Bush, que pedía “acabar con la tiranía en nuestro mundo”.
Irónicamente, el presidente Obama llevó a cabo su petición en el mismo sitio en el que, en septiembre de 2006, el presidente venezolano Hugo Chávez pronunció su infame frase de “ayer, el diablo [George W. Bush] estuvo aquí… huele a azufre todavía”.
Seis años después, la Venezuela de Chávez sigue siendo un vector del antiamericanismo, un aliado de las fuerzas del extremismo islámico a las que el presidente Obama trató de desafiar enérgicamente y una nación que va por la senda económica equivocada. Además, Chávez ha demostrado una probada capacidad para minar la democracia y estrangular la libertad sirviéndose de las urnas.
El 7 de octubre, Chávez aspira a dominar las elecciones presidenciales y arrastrar a Venezuela aún más en una dirección que pone freno a las libertades, recorta los derechos individuales y estrangula la libertad económica. En otros lugares del hemisferio occidental, los neodictadores socavan la libertad de expresión, mientras en la Cuba controlada por Castro, la “libertad, dignidad, justicia y oportunidad” le son negadas al ser humano.
Mientras tanto, Chávez ha respaldado calurosamente la reelección de Obama como presidente de Estados Unidos.
Uno espera que los principios y valores que el presidente Obama defendió en Nueva York guíen las acciones de la administración a la hora de responder a las amenazas para la democracia que tenemos tan cerca de casa.
La versión en inglés de este artículo está en Heritage.org.




