Para prosperar, hay que eliminar Dodd-Frank

Después del colapso del mercado financiero en 2008, los legisladores progresistas insistieron en que se tenían que aplicar regulaciones más estrictas en los mercados financieros de nuestra nación para prevenir otro colapso.

Al unísono, se aglutinaron alrededor de esa falacia que dice que la desregulación masiva del sistema financiero había causado el colapso. Por supuesto, esa afirmación, que todavía es perpetuada por muchos, es un flagrante mito.

Pocos meses después de asumir el cargo en 2009, el entonces presidente Barack Obama presentó sus ideas sobre una reforma financiera, diciendo que el sistema de regulación financiera de Estados Unidos necesitaba “una transformación a una escala no vista desde las reformas que siguieron a la Gran Depresión”.

Muchas de las reformas que Obama recomendó se convirtieron en la base de la reforma de Wall Street Dodd-Frank y la Ley de Protección al Consumidor.

Al año después, el Congreso finalmente aprobó la ley Dodd-Frank. Según sus defensores, esta ley fortalecería significativamente el poder del gobierno federal a la hora de regular las instituciones financieras y aumentaría la protección del consumidor con la creación de un nuevo organismo de control gubernamental, la Oficina de Protección Financiera del Consumidor (CFPB).

Contrariamente a las afirmaciones de los legisladores progresistas y sus aliados, la ley Dodd-Frank y la Oficina de Protección Financiera del Consumidor han hecho muy poco para evitar la próxima gran recesión o para proteger a los consumidores.

Si Dodd-Frank realmente protege a alguien, no es el americano común y corriente sino a los multimillonarios, los grandes bancos y los políticos clientelistas que buscan obtener apoyo político de estas firmas. Como dijo Donald Trump Jr. en la Convención Nacional Republicana de 2016, esta ley es nada menos que “protección para consumidores multimillonarios”.

En lugar de acabar con el concepto de organización “demasiado grande para caer”, Dodd-Frank lo consagra como ley, garantizando el futuro rescate de los bancos en quiebra con el dinero del contribuyente.

Mientras tanto, la Oficina de Protección Financiera del Consumidor ha reducido considerablemente el acceso de los americanos al crédito y los ha dejado con menos opciones, lo que a su vez hace inevitable que sea más difícil y más caro para los empresarios obtener capital necesario para crear nuevos negocios o para una hipoteca familiar.

Por otra parte, a través de sus poderes normativos que le da manos libres sin tener que responder por la gestión, la CFPB ha limitado severamente el acceso a pequeños préstamos a corto plazo. Estos préstamos proporcionan alivio muy necesario a millones de americanos que necesitan ayuda adicional para pagar cuentas o cubrir gastos de emergencia como visitas al hospital o al mecánico.

Afortunadamente, hay una manera de salir de este lío. Las propuestas de Prosperity Unleashed, un nuevo informe publicado por la Fundación Heritage, contribuirían en gran medida a resolver los viejos problemas que han plagado nuestro sistema financiero durante décadas, muchos de los cuales se han visto agravados por Dodd-Frank.

Si las propuestas del informe fueran promulgadas, haría “los mercados financieros de Estados Unidos más dinámicos, resistentes, equitativos y responsables que nunca”. Estas reformas también pagarían enormes dividendos al ciudadano común y corriente, aumentando la disponibilidad del necesitado crédito, aumentando los ingresos y creando mayores oportunidades de empleo.

El presidente Donald Trump ha tildado repetidamente a Dodd-Frank de “desastre”, y antes de firmar su orden ejecutiva sobre Dodd-Frank en febrero, la administración Trump avisó sobre “la que le va a caer” a Dodd-Frank y a las regulaciones financieras.

El Congreso, controlado por los republicanos, debería trabajar con el presidente para derogar de inmediato los dañinos reglamentos creados por Dodd-Frank. Es tiempo de reducir drásticamente el poder de los entrometidos burócratas de Washington interfiriendo con nuestras opciones financieras personales y ponerle fin a la posibilidad de futuros rescates de banqueros millonarios con el dinero de nuestros impuestos.

 

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