La Corte Suprema de Nuevo México anunció recientemente que considerará el caso de los fotógrafos cristianos que objetaron fotografiar por razones religiosas una ceremonia de compromiso entre dos personas del mismo sexo.
La fotógrafa, Elaine Huguenin, comenta que rehusó fotografiar la ceremonia debido a que el mensaje que esta transmitía estaba en conflicto con sus creencias religiosas.
Debido a su rechazo, la empresa de Huguenin fue llevada ante la comisión de derechos humanos del estado, hallada culpable de discriminación y obligada a pagar cerca de $7,000 por las minutas de los abogados a la parte demandante.
El caso es sólo una muestra de cómo las personas y las instituciones con creencias tradicionales sobre el matrimonio, la familia y la sexualidad se enfrentan a importantes amenazas para su conciencia moral y religiosa. Otros ejemplos incluyen:
· El restaurante Chick-fil-A ha sido el objetivo de varios altos cargos públicos debido a que el propietario de la compañía personificó el respaldo al matrimonio entre un hombre y una mujer.
· Diversas organizaciones caritativas cristianas han sido obligadas a dejar de proporcionar servicios de acogida y adopción debido a que no pueden, en buena conciencia, cumplir las leyes que requerirían que violasen sus creencias acerca del matrimonio y la familia.
· Los Boy Scouts de Estados Unidos han perdido la igualdad de acceso a instalaciones y programas a causa de su posición sobre la homosexualidad abierta.
· Una estudiante graduada afirma que fue expulsada de un programa de orientación de una universidad pública después de poner objeciones, de manera consciente, a aconsejar a un cliente potencial que buscaba ayuda respecto a una relación homosexual.
· A una organización cristiana de una universidad pública le fue denegado el reconocimiento oficial porque esta requería que los cargos y miembros con derecho a voto se adhirieran a las enseñanzas cristianas tradicionales, incluida la prohibición de tener relaciones sexuales extramaritales.
No se trata de un “vive y deja vivir”. Se trata del estado (y a veces ciudadanos privados y la cultura en sentido amplio) castigando a gente que rechaza retractarse de sus creencias en relación con el matrimonio, la familia y la sexualidad.
El mejor enfoque es respetar y proteger la libertad de conciencia moral y religiosa. Pues este es un modo efectivo y con principios de fomentar la paz social y la fraternidad cívica en una sociedad cada vez más plural.
La versión en inglés está en Heritage.org.




