En su reciente artículo de opinión en el Wall Street Journal, el profesor de la Facultad de Derecho de la Universidad de Pensilvania David Skeel señalaba que:
Nadie duda de que las próximas elecciones serán el referéndum más importante sobre el tamaño y la naturaleza del gobierno en toda una generación. Pero hay otro asunto casi tan importante y que ha atraído mucha menos atención: nuestro decadente compromiso con el Estado de Derecho…Es una triste ironía que los valores del Estado de Derecho hayan sido una de las mayores contribuciones de Estados Unidos al desarrollo económico mundial en estas últimas décadas…En los años posteriores a la caída del Muro de Berlín en 1989, los mercados americanos sirvieron como modelo de la importancia de la privatización y de la protección de los derechos de la propiedad cuando las naciones de Europa Oriental trazaban su nuevo futuro económico. Ahora somos nosotros los que cada vez más necesitamos aprender estas lecciones…Los problemas del Estado de Derecho no pueden ser totalmente separados de las cuestiones sobre el tamaño y el papel del gobierno. Cuanto más crece el gobierno, más difícil es conservar virtudes del Estado de Derecho como la transparencia y unas reglas del juego claras.
La problemática tendencia de debilitar el Estado de Derecho se encuentra bien documentada en el Índice de Libertad Económica de la Fundación Heritage. Los indicadores del Estado de Derecho, que miden los derechos de la propiedad y la libertad frente a la corrupción, se han erosionado en Estados Unidos de manera dramática durante los últimos cinco años.
Cuando los americanos miren al futuro, deberían buscar el fomentar el Estado de Derecho y la libertad económica, dos elementos clave necesarios para una economía fuerte, en crecimiento y creadora de empleo.




