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La falta de libertad económica en Venezuela la lleva a la miseria

VenezuelaRecientemente la Fundación Heritage y el Wall Street Journal publicaron sus clasificaciones de libertad económica. Por más de 20 años, han publicado el Índice que mide la libertad económica y estabilidad institucional de más de 170 países de todo el mundo. Este índice asigna a los países puntajes basados en determinadas categorías tales como el Estado de Derecho, el gobierno limitado, la eficacia reguladora y la apertura de los mercados. En el fondo, este índice demuestra que existe una estrecha correlación con los niveles de libertad económica y el nivel de vida del que gozan los países.

Este índice arroja luz sobre la situación económica de Venezuela. Venezuela se encuentra en el 176º puesto del Índice. Sólo Cuba y Corea del Norte ocupan peores puestos, 177º y 178º respectivamente. La dura realidad es que Venezuela es un país que padece por la falta de libertad económica. Venezuela se encuentra en serios aprietos debido a un gobierno que no solo ha sobrepasado sus competencias en materias económicas sino también ha fracasado en crear un marco institucional donde todas las libertades — ya sea la libertad de propiedad, libertad de expresión, libertades políticas — se encuentran atacadas.

En tiempos contemporáneos Venezuela muestra contundentemente que el socialismo es un sistema destinado al fracaso. El Índice de Heritage muestra concisamente y categóricamente como Venezuela ha llegado a este crisis en las siguientes secciones:

La falta de un Estado de Derecho

El Índice explica que el Estado de Derecho en Venezuela en estricto rigor no existe. Todo el poder político se concentró en el ramo ejecutivo y los tribunales están sujeto al control de este todopoderoso ramo. No hay respeto para los contratos, el estado encarcela a personas como Leopoldo López y otros que se atreven a criticar al gobierno, no es capaz de contener la delincuencia y amenaza con el uso de la fuerza a todos los que protestan contra el régimen. Los funcionarios efectivamente operan por encima de la ley donde pueden comprar dólares a un tipo de cambio fijo y venderlos de nuevo por ganancias más de 1,100%.

Para colmo, el gobierno ha expropiado casi 1,300 empresas desde 2002. Las expropiaciones son las medidas típicas de gobiernos socialistas. En el socialismo el gobierno se cree el dueño de tu trabajo, propiedad, y últimamente de ti mismo. La libertad de propiedad es un característica fundamental de toda sociedad libre y próspera. Lamentablemente, las expropiaciones siguen en marcha en Venezuela especialmente con la recién expropiación de Farmatodo, la cadena farmacéutica más grande de Venezuela. Sin lugar a dudas, a lo que los venezolanos se enfrentan hoy en día es a un gobierno totalitario.

Todo un desorden económico

Según Heritage, la habilidad de participar en la actividad emprendedora es impedida por demasiado control del gobierno y por la inconsistencia en el cumplimiento de la regulación. Efectivamente, Venezuela carece de un marco regulatorio que facilite el comercio y la actividad económica, cosas tan necesarias para el desarrollo económico de un país.

Como buen país clientelista, en Venezuela se otorga contratos a entes vinculados al Estado sin ninguna forma de competencia. El mercado laboral permanece estancado y controlado por el Estado. El presidente Nicolás Maduro ha ejercido poderes dictatoriales para combatir la inflación galopante a través de controles de precios pero sin resultados beneficiosos. Esto pasa por alto de que la inflación se genera debido a la emisión de dinero y una moneda fija.

Lamentablemente estos controles de precios también han generado el notorio caso de escasez de papel higiénico y otros bienes básicos, es el resultado de controles implementado durante el gobierno de Hugo Chavéz y que siguen en marcha bajo el gobierno de Maduro. Está bien documentado y comprobado que al controlar los precios, el resultado es la escasez de bienes.

Por si fuera poco, la inversión extranjera ha caído bruscamente debido a la interferencia del Estado y actitudes hostiles por parte del gobierno hacia dicha inversión. La inversión extranjera es necesaria para que una economía crezca. El gran economista Ludwig von Mises señaló en una de sus conferencias en Buenos Aires que ningún país con pretensiones de ingresar al mundo desarrollado puede establecer políticas en contra de la inversión extranjera. Dicha inversión es necesaria para desarrollar nuevas plantas, mejorar condiciones, elevar el nivel de vida, tener mejores salarios y mejores medios de transporte cuando no existe suficiente capital domestico. Desafortunadamente, con tanta amenaza de expropiación y un marco regulatorio quebrado, los inversionistas extranjeros evitan comerciar en Venezuela como si fuera la plaga.

Por desgracia, en los últimos veinte años no ha existido sentido común cuando se trata de temas económicos en Venezuela. Ahora los venezolanos están pagando el precio por la ignorancia de sus dirigentes políticos. Más allá de cifras económicas no prometedoras, el socialismo es el gran generador de caos y descoordinación social. El socialismo siempre saca lo peor de la gente. Así de simple.

Referentes que Venezuela debería seguir

Venezuela debería seguir el ejemplo de sus vecinos del norte, Canadá y Estados Unidos, países con tradiciones anglo-sajonas donde hay gobiernos limitados y donde se respeta el derecho a la propiedad y al comercio. Los mencionados países ocupan el 6º y el 12º puestos respectivamente.

En el mismo sentido, Chile ha demostrado que un país latino es capaz de tener crecimiento económico constante. Chile es uno de los países más libres según el Índice de Heritage, ocupa el séptimo lugar de la clasificación y es respetado por la calidad de sus instituciones.

América Latina ha sido azotada por toda suerte de populismo a lo largo de su historia. Como dijo José Piñera, uno de los arquitectos del “Milagro Chileno”: “América Latina no es pobre, sino empobrecida”. En su momento, Venezuela era un país de vanguardia en la región que atraía inmigrantes de Colombia y hasta de Italia. Lamentablemente, Venezuela también ha caído víctima de la ola populista que ha perjudicado a América Latina por tanto tiempo. Lo que este caso muestra es que nuestros países no son victimas de las circunstancias o de factores determinísticos. Más bien somos responsables por nuestro destino y somos culpables por dejar que ideologías estatistas se apoderen de nuestros países.

Ya es hora de acoger la libertad y no rendirnos ante la tentación populista del socialismo.

 

© Libertad.org

 

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