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  • Mensaje peligroso: Límites a la libertad de expresión

     

    Los diplomáticos que trabajan en el extranjero representan al gobierno de Estados Unidos. Por tanto, se deben expresar con tacto, pero también con honestidad. Después de todo, la mayoría de la gente con la que hablan no tiene una experiencia de primera mano respecto a Estados Unidos. Nuestros diplomáticos están instruyendo en el extranjero sobre lo que significa Estados Unidos. De hecho, “la principal finalidad de la diplomacia pública de Estados Unidos es explicar, fomentar y defender los principios americanos ante  audiencia extranjera”.

    Así que consideremos el mensaje que nuestro gobierno envió con esta declaración que la Embajada americana en Egipto hizo pública el martes: “La Embajada de Estados Unidos en El Cairo condena los continuos intentos por parte de individuos mal informados de herir los sentimientos religiosos de los musulmanes, como condenamos los intentos de ofender a los creyentes de todas las religiones”.

    Se estaba expresando en contra de una película de bajo presupuesto que al parecer sólo se ha proyectado una vez, a una audiencia de alrededor de una docena de personas y partes de la cual han circulado por Internet. La embajada parece haber estado intentando reducir las tensiones en la región. Obviamente, eso no funcionó, pues de todos modos una turba enseguida irrumpió en las instalaciones de la embajada.

    El mayor problema es que la declaración de la embajada hace que parezca como que el gobierno de Estados Unidos está tomando una posición oficial que se opone a los discursos que puedan “ofender a los creyentes” de una fe en particular (por supuesto, el discurso que una persona encuentra ofensivo, otra lo considerará banal). El Departamento de Estado se desmarcó de esa afirmación tras el ataque. “La declaración por parte de la Embajada en El Cairo no fue autorizada por Washington y no refleja la visión del gobierno de Estados Unidos”, comentó un responsable del Departamento. Pero ya era demasiado tarde. Aunque los americanos comprenden que nuestro gobierno no tiene autoridad para prohibir un discurso ofensivo, puede que los pueblos extranjeros no sean conscientes de eso.

    Por ejemplo, después del ataque, el primer ministro egipcio, Hisham Kandil, anunció que: “Pedimos al gobierno americano que adopte una posición firme respecto a los creadores de esta película dentro del marco del derecho internacional, que criminaliza los actos que incitan conflictos por motivos de raza, color o religión”.

    Con la excepción de que la protección de la Primera Enmienda a la libertad de expresión tiene más importancia que cualquier tipo de “derecho internacional”. Los creadores de la película tienen el derecho de ser ofensivos si así lo desean, por más que pueda que no nos guste incluso a nosotros. Por su parte, el presidente egipcio, Mohamed Morsi, “condenó el insulto contra el profeta y ordenó a la Embajada egipcia en Washington que tome las medidas legales oportunas contra los creadores de la película”.

    De nuevo, simplemente no hay “medidas legales” que tomar. Nuestro gobierno no controla a los cineastas americanos.

    La confusión es comprensible. El gobierno de Egipto puede perfectamente tener el poder de emprender acciones legales contra los cineastas y los egipcios pueden igualmente asumir que el gobierno americano también lo hace. Corresponde a nuestras embajadas el recordar a los pueblos extranjeros que la autoridad de nuestro gobierno sobre los cineastas (y escritores y oradores) está justamente limitada.

    Nuestro gobierno no es responsable del contenido de las películas que se hacen, los libros que se escriben o los blogs que se publican por parte de los americanos. Ni debería condenar ni justificar el contenido de la libertad de expresión. Este es un mensaje complicado, pero se trata de algo que en el extranjero necesitan oír una y otra vez.

     

    La versión en inglés de este artículo está en Heritage.org.

     

    Posted in Actualidad, Adminstración Obama, Análisis, Asuntos internacionales, Derecho Internacional, Estudios, Gobierno de Estados Unidos, Liderazgo para América, Opinión, Proteger a América, Seguridad, Temas legales, Terrorismo