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El caso por los valores judeocristianos – Parte IV: Los animales

¿A quién salvaría Ud. primero, a su perro, al que Ud. quiere, o a un extraño si ambos se estuvieran ahogando? La respuesta dependerá de su sistema de valores.

Una de las más obvias y significantes diferencias entre valores laicos y los judeocristianos conciernen el valor humano. Una de las ironías más grandes del humanismo laico es que devalúa el valor de los seres humanos. Tan irónico como pueda sonar, el sistema de valores judeocristiano, basado en Dios, le da al ser humano algo infinitamente más valioso y significativo que cualquier otro sistema de valores humanístico.

La razón es simple: Si hay un Dios que creó al hombre sólo entonces el hombre vale más que los elementos químicos de los que está compuesto. Las religiones judeocristianas afirman que los seres humanos fueron creados a imagen y semejanza de Dios. Si no lo somos, entonces hemos sido creados a imagen del dióxido de carbono. El que tiene mayor valor es algo no muy difícil de determinar. Como en ninguna otra época de la historia occidental, los humanos se han convertido en seres con un menor significado gracias a la sociedad laica contemporánea.

Primero, la negación laica de que el hombre es creado a imagen y semejanza de Dios ha llevado a que, cada vez más, los humanos sean equiparados con los animales. Por eso durante mis 30 años preguntando a los que acababan la secundaria a quién tratarían de salvar primero, si a su perro o al extraño, dos tercios han votado contra el humano. O no saben qué harían o votarían en realidad por su perro. Muchos adultos votan de igual manera hoy en día.

¿Por qué? Hay dos razones. Una es que, con la negación de autoridad de valores más elevados como por ejemplo las enseñanzas bíblicas, la gente decide tomar decisiones morales cada día más basándose en lo que sienten. Y ya que probablemente toda la gente quiere más a su perro que a un extraño, mucha gente sin un manual de instrucción moral simplemente escogería hacer lo que siente.

La otra razón es que los valores laicos no nos dan una base para elevar el valor humano sobre el valor animal. Los valores judeocristianos postulan que los seres humanos, no los animales, están hechos a imagen y semejanza de Dios y por lo tanto, la vida humana es infinitamente más sagrada que la vida animal.

Por eso la gente alejada de los valores judeocristianos (incluyendo a algunos cristianos) apoya programas como “Holocausto en su plato” la campaña de PETA que nos enseña que no hay diferencia entre la matanza de pollos y la matanza de judíos en el Holocausto. Una persona y un pollo valen lo mismo.

Por eso, una mujer de Arizona gritaba a los bomberos que sus “bebés” estaban en su casa en llamas. Pensando que los hijos de esta mujer estarían atrapados dentro, los bomberos arriesgaron sus vidas para salvar a los tres gatos de la mujer.

Aquellos que se inclinan por desechar estos ejemplos como teóricos (la pregunta del perro o el extraño) o extremos (la “madre” de los gatos de Tucson) necesitan enfrentarse a la pregunta muy real sobre experimentación con animales para salvar vidas humanas. Más y más gente cree como PETA que aún si pudiésemos encontrar una cura para el cáncer o el SIDA, estaría muy mal experimentar con animales. (La defensa que la investigación usando computadoras puede enseñarnos de todo al igual que los experimentos con animales enseñan, es una falacia). En verdad, muchos defensores de los derechos de los animales se oponen a que se sacrifique un cerdo para obtener una válvula de corazón que salve una vida humana.

La creencia en la igualdad humano-animal es lo que inevitablemente sigue a la muerte de los valores judeocristianos y no sirve de mucho para elevar el valor animal sino para reducir el valor humano. Aquellos que se oponen a la vivisección y creen que es inmoral matar animales por cualquier razón, incluyendo comer, deberían pensar en lo siguiente: Mientras hay una gran relación entre crueldad con los animales y crueldad con los humanos, no hay relación entre bondad con los animales y bondad con los humanos. La bondad con los animales no tiene ningún efecto sobre cómo trata una persona a otro semejante. Los nazis, el grupo más cruel de la historia moderna, fue también el grupo más a favor de los derechos de los animales antes de este período contemporáneo. Prohibieron la experimentación con animales pero hicieron legal la experimentación con humanos.

La segunda razón por la cual el colapso de los valores judeocristianos lleva a la disminución del valor humano es que si el hombre no fue creado por Dios, el humano es simplemente polvo cósmico y llegará a ser visto como tal. Más aún, la gente se convierte en simples resultados del azar, no más diseñados que un grano de arena formado por la erosión del agua. Por eso la batalla creacionismo-evolución es ultimadamente sobre el valor humano. Ud. no tiene que estar de acuerdo con los creacionistas o negar toda la evidencia evolutiva para entender que en la forma tal y como se enseña la teoría de la evolución, el ser humano resulta ser un producto sin ton ni son de las fuerzas de la casualidad, o sea no digno de ser salvado primero que su propio hámster.

 

© Creators Syndicate, Inc.  (Versión en inglés) | © Libertad.org (Versión en español)

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