El caso por los valores judeocristianos – Parte XII: La misión judía

 

Pregúntele a los cristianos creyentes – probablemente casi tan jóvenes como a partir de los 8 años – cuál es su misión como cristianos y lo que seguramente le responderán de manera aplastante es “llevar a la gente hacia Cristo” o “predicar el Evangelio”.

Pregúntele a cualquier persona no cristiana cuál es la misión cristiana y le darán la misma respuesta. Casi todo mundo, sea cristiano o no, sabe cuál es la misión cristiana.

Ahora, pregúntele Ud. a cualquier judío, religioso o laico, “¿Cuál es la misión judía?” y la respuesta más probable es: “¿A qué se refiere Ud.?”

La mayoría de judíos religiosos raramente hablan sobre una misión judía. Más bien están preocupados con sobrevivir: La supervivencia de la religión judía (la observancia de las leyes religiosas) y del pueblo judío. La mayoría de judíos no religiosos se identifican como judíos preocupados con la supervivencia del pueblo judío. Y la mayoría de judíos con una identidad judía débil o sin ella se identifican con una misión laica o sin misión judía.

En realidad, los judíos con la más mínima religiosidad judía son la única gran entidad de judíos con una misión. Tales judíos han estado desproporcionadamente metidos en ideologías tales como marxismo, socialismo, feminismo, ecologismo, derechos gay, derechos para los animales y todas las otras ideologías de la izquierda.

¿Por qué? Hay tres razones importantes:

  1. El impulso religioso primigenio que inició el pueblo judío y que los sostuvo por miles de años no ha muerto entre los judíos; simplemente se ha transformado en causas laicas.
  2. A menudo los judíos han tenido experiencias horrendas bajo el cristianismo europeo y el islam (aunque menos asesino) por tanto igualaron el laicismo con su liberación de la opresión.
  3. El nacionalismo europeo excluyó la participación judía. En ningún país, excepto en Estados Unidos, los judíos se han sentido de lleno como miembros del grupo nacional en el que vivían. Por lo tanto, los judíos llegaron a temer y a odiar el nacionalismo, desarrollando un fervor religioso por todo lo internacional.

El resultado final es que cuanto menos judío sea un judío, seguramente se sentirá más inclinado a pensar que tiene una misión con la humanidad y cuanto más judío sea, menos inclinado se sentirá de tener tal misión.

Ésta es una tragedia de proporciones inconmensurables. Es trágico para la humanidad porque el pueblo que dio la Biblia y los Diez Mandamientos al mundo es el más activo en buscar su erradicación del mundo. Es trágico para los judíos porque los judíos que abandonan el judaísmo y sustituyen los valores judíos por valores izquierdistas (o los equiparan con ellos, que viene a ser lo mismo) trabajan contra la supervivencia judía. Y los judíos que sí practican el judaísmo y son inconscientes de cualquier misión con la humanidad convierten el judaísmo en irrelevante.

La misión de los judíos es la misma que siempre ha sido: Transmitir el monoteísmo ético al mundo. El monoteísmo ético significa que hay sólo un Dios y por tanto un estándar moral que Él ha revelado, que debemos seguir ya que todos los humanos tendremos que rendir cuentas de ello. En eso se caracteriza ser los elegidos. Dios escogió a un pueblo, un pueblo pequeño de gente común (ser los elegidos nunca ha supuesto una superioridad inherente) para que el mundo fuese consciente del Dios de las exigencias éticas y del juicio moral. A los judíos nunca les han pedido que conviertan al mundo al judaísmo pero sí han sido escogidos para llevar a Dios y los valores que encontramos en la Torá y en el resto del Antiguo Testamento al mundo.

Si los judíos fuesen fieles a su misión, estarían junto a los cristianos que trabajan para llevar los valores de la Torá al mundo. Por consiguiente, los judíos deberían estar a la vanguardia de los que difunden los valores judeocristianos. Algunos lo están, pero la mayoría, religiosos o laicos, no lo están.

Los judíos son como el bíblico Jonás, el judío al que Dios le pidió que llevara un mensaje a la gran ciudad de Nínive. Jonás no tenía ganas de lanzarse a esa misión y huyó a un barco de decentes marineros no judíos. Dios desató una terrible tormenta y Jonás se dio cuenta de que esa tormenta había sido provocada por huir de la misión divina. Lo echaron del barco y las aguas se calmaron.

La mayoría de judíos todavía huyen de su misión divina y causan tormentas en muchos sitios como resultado. Sólo llevando el mensaje monoteísta ético a la humanidad y trabajando con cristianos de la misma opinión para transmitir ese mensaje, lograremos que alguna vez se calmen las aguas del mundo.

© Creators Syndicate, Inc. (Versión en inglés) | © Libertad.org (Versión en español)

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