La libertad de prensa y el pensamiento único

 

El socialismo es la imposición de un pensamiento único, es la transferencia usurpadora de la soberanía de un pueblo hacia un grupo de planificadores con delirio de omnipotencia y omnisciencia. No es por lo tanto extraño que el socialismo en general antagonice con la prensa independiente. El socialismo es el control y la planificación centralizada de un país. ¿Por qué vamos a suponer que la prensa vaya a quedarse fuera de la planificación y el control socialista? El socialismo es la abolición de la propiedad privada, acción que se da gradualmente. Y si un requisito para crear medios independientes es la propiedad privada, ¿por qué vamos a suponer que el socialismo no vaya a abolir a los medios gradualmente?

La Unión Soviética sólo tenía medios estatales, tan serviles al régimen como lo es la prensa cubana del régimen castrista. La prensa independiente, aquella que no depende del Estado, es la única capaz de criticarlo. No podemos esperar que el periódico Gramma de Cuba critique a Fidel o a Raúl Castro como lo hacen con los presidentes americanos medios como CNN, el New York Times, el Washington Post, Fox News, el Wall Street Journal, el Miami Herald o cientos otros. La prensa estatizada, deja de ser prensa y se convierte en propaganda. En China incluso Internet está regulado y los propios chinos no pueden averiguar en Google que pasó en la masacre de Tiananmen en 1989. En Venezuela y Bolivia los canales estatales son ejemplo de servilismo y lisonja hacia sus respectivos jefes de Estado, esperar una crítica seria de estos canales es una utopía.

Pero incluso para los socialistas es políticamente dificultoso pronunciarse en contra de la libertad de prensa. Por eso eligen un lenguaje engañoso que les permita controlarla y limitarla, aduciendo otras razones más nobles. Hablan por ejemplo de democratizar los medios, como lo hizo Cristina Kirchner en Argentina; luchar contra el golpismo y la oligarquía, como arguyó Hugo Chávez en Venezuela para cerrar RCTV; cobrar deudas, como lo hizo Rafael Correa para apropiarse de varios medios en Ecuador; o luchar contra el racismo, como lo hizo Evo Morales en Bolivia.

Como ya dijo acertadamente Mario Vargas Llosa: “Cada vez que los gobernantes han hablado de democratizar los medios, la libertad de expresión ha entrado en receso y ha desaparecido. Lo que necesitamos es que haya libertad para que proliferen los medios de comunicación independientes. Los medios se democratizan solos. Cuando hay libertad, hay órganos que expresan distintos puntos de vista, que compiten entre ellos, que defienden opciones diferentes. Eso es la democratización”.

Una prensa libre, controla y fiscaliza a los gobernantes. Eso es molesto para cualquier gobernante, pero es insoportable para un socialista, que busca “el poder total: político, económico y cultural”, como ya advirtiera el exguerrillero y actual vicepresidente de Bolivia, Álvaro García Linera.

 

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