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Irán: Las exigencias de la República Islámica

Gran Bretaña, Francia y Alemania son tres de los aliados más cercanos de Estados Unidos, pero no siempre actúan como tales. Hace un par de semanas en Viena sus ministros de Relaciones Exteriores se reunieron con sus homólogos de China y Rusia, adversarios estratégicos de Estados Unidos, así como con el ministro de la República Islámica de Irán — un régimen cuyo grito de guerra por más de 40 años ha sido: “¡Muerte a América!”.

Su misión es socavar la política de Estados Unidos, reducir la presión económica que la administración Trump está intentando ejercer sobre los gobernantes de Irán para que cambien su comportamiento letal y agresivo tanto a nivel doméstico como internacional.

Los líderes franceses, británicos y alemanes no ven la situación de esa forma, claro está. En 2015 se pusieron de acuerdo con el entonces presidente Obama y su Plan de Acción Conjunto y Completo (JCPOA). Se fastidiaron cuando el ahora presidente Donald Trump dijo que ese acuerdo era un desastre y se molestaron cuando éste abandonó el plan hace dos meses.

Estos líderes siguen insistiendo en que el JCPOA es un acuerdo razonable. A cambio de beneficios económicos, los teócratas de Irán han prometido ralentizar–pero no acabar con–su programa ilegal de desarrollo de armas nucleares.

Lo que a menudo se olvida: Los teócratas iraníes en realidad no reconocen tener un programa de armas nucleares. Pero están amenazando con acelerarlo si los europeos no los compensan totalmente por las pérdidas económicas causadas por la reimposición de las sanciones americanas.

Antes de la reunión en Viena, el presidente iraní, Hasán Ruhaní, llamó al presidente francés, Emmanuel Macron, y le dijo que “el paquete que está en la mesa actualmente “no cumple con todas nuestras exigencias”.

Uno podría preguntarse: ¿En qué clase de negociación una parte presenta “exigencias” a la otra parte? Eso quizá fue lo que se le ocurrió al ministro francés de Relaciones Exteriores, Jean-Yves Le Drian, que se quejó a un periodista: “Deben dejarse de amenazar para que podamos encontrar soluciones para que Irán pueda tener las necesarias compensaciones económicas”.

Nada quedó resulto al finalizar el encuentro de Viena. Federica Mogherini, representante de Política Exterior de la Unión Europea, sólo dijo que las conversaciones se retomarían más adelante.

El ministro alemán de Relaciones Exteriores, Heiko Maas, fue más cándido y dijo: “No podremos compensar por todo lo que suceda cuando las empresas abandonen Irán”.

No será porque no lo hayan intentado. El semanario alemán Bild cuenta que el Banco Central de Alemania planea entregar a los iraníes 300 millones de euros en efectivo, que después mandarán por avión a Irán.

Que los gobernantes iraníes necesitan cerros de dinero en efectivo sólo demuestra lo débil que está su economía. Décadas de mala gestión y corrupción son las principales razones. Pero las sanciones reimpuestas por Estados Unidos, con otra ronda más en agosto y noviembre, les están costando un alto precio.

Los iraníes comunes y corrientes saben de quién es la culpa. Los han dejado en la pobreza y privados de libertades fundamentales mientras que la clase religiosa/gobernante se ha hecho fabulosamente rica. Entre los gritos callejeros se oye: “¡Nuestro enemigo está aquí mismo! ¡Nos mienten cuando dicen que es América!”.

También cantan: “¡Nosotros el pueblo no tenemos agua!”. Eso se debe parcialmente a una sequía que los teócratas atribuyen a –¿lo adivinan?– Israel, al que acusan de robarse “las nubes” y “la nieve”. (Para ser justos: si el Mossad puede robarse 55,000 documentos de un archivo nuclear en Teherán, ¿qué tan difícil sería capturar y piratear vapor de agua condensado y congelado?).

Los miles de millones de dólares que Obama le dio al régimen iraní podrían haberse usado en producir agua potable y construir plantas desaladoras. Pero los gobernantes de Irán han tenido otras prioridades: Apoyar al dictador sirio Bashar al-Asad, Hizbolá, las milicias chiítas, los rebeldes hutíes, Hamás e incluso a los talibanes en Afganistán.

Los teócratas ahora han lanzado una nueva amenaza que podría rsalir muy cara: El bloqueo de las exportaciones petroleras de sus vecinos. Según Esmail Kowsari, comandante de los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica: “Si se frenan las exportaciones iraníes de petróleo, no dejaremos que se exporte petróleo al mundo a través del Estrecho de Ormuz”.

La idea de que los barcos que navegan por esa estratégica vía marítima necesiten “permiso” de Irán es descabellada. Si los gobernantes iraníes hicieran buena su amenaza, la Marina de Estados Unidos entraría en acción para “asegurar la libertad de navegación y el libre flujo de comercio allí donde lo permita el derecho internacional”, según ha dicho un vocero del Mando Central de Estados Unidos.

Mientras tanto, aún cuando los gobernantes de Irán insistan en sus propias interpretaciones del derecho internacional, las autoridades belgas han detenido a un diplomático iraní en conexión con una trama para poner una bomba en un mitin en Francia organizado por un grupo opositor iraní.

El Departamento de Estado de Estados Unidos acaba de publicar un informe sobre el terrorismo en Europa patrocinado por Irán entre 1979, año del triunfo de la revolución islámica, y 2018. La lista enumera los atentados llevados a cabo con éxito y los fallidos a manos de los servicios de inteligencia iraníes y de Hizbolá, el proxy de Teherán con sede en el Líbano, en más de una docena de países. Gran Bretaña, Francia y Alemania están en esa lista.

El secretario de Estado, Mike Pompeo, ha tuiteado que los gobernantes de Irán han “traído sufrimiento y muerte al mundo y a su propio pueblo. Sólo en Europa, los asesinatos, atentados y otros ataques terroristas patrocinados por Irán han afectado incontables vidas”. Pompeo ha pedido a los líderes europeos que mencionen esta historia sangrienta cuando estén en contacto con representantes del régimen.

Sin embargo, en estos momentos, parece que británicos, franceses y alemanes abominan la idea de ofender a los líderes iraníes pero estarían muy dispuestos a apaciguarlos.

Lo que hace que me pregunte: Si el apaciguamiento es la actual política europea para la República Islámica de Irán, ¿cuál sería entonces la que adoptaría si Teherán llegara a lograr su ambición de convertirse en el poder hegemónico nuclear de Medio Oriente?

 

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