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El mito de la sobrepoblación y el recurso definitivo

En 1798, Thomas Malthus escribió Un Ensayo Sobre el Principio de Población. En él, el autor predecía que el índice de natalidad humana superaría nuestra capacidad de producir alimentos conduciendo por tanto a una hambruna masiva.

La erróneas predicciones de Malthus no detuvieron las predicciones igualmente maltusianas del catedrático Paul Ehrlich, de la Universidad de Stanford, algunos siglos después. En su libro superventas de 1968, La Bomba Poblacional, que vendería más de dos millones de copias, Ehrlich advertía que:

La batalla para alimentar a toda la humanidad ha acabado. En los años 70 y 80, centenares de millones de personas morirán de hambre a pesar de cualquier plan de emergencia en el que estemos ahora mismo.

Este timo ha desviado miles de millones de dólares en subvenciones para luchar contra la sobrepoblación.

Según la definición estándar del término, la sobrepoblación humana tiene lugar cuando la huella ecológica de una población humana en una locación geográfica dada excede a la capacidad inherente del sitio ocupado por ese grupo.

Veamos un aspecto de esa descripción, en otras palabras, la densidad poblacional.

Le pongo una prueba al lector: Intente determinar qué país es más rico y más pobre basándose en su densidad poblacional.

La densidad poblacional de Corea del Norte es de 518 personas por milla cuadrada mientras que la de Corea del Sur es más del doble, con 1,261 personas por milla cuadrada.

La densidad poblacional de Hong Kong es de 16,444 y la de Somalia es de 36.

El Congo tiene 75 personas por milla cuadrada mientras que Singapur tiene 18,513.

Juzgando por el PIB de estos países, habría que estar loco para creer que una población más chica lleva a mayor riqueza.

Aquí hay algunos datos sobre el PIB en millones de dólares: Corea del Norte ($17,396), Corea del Sur ($1,411.246), Hong Kong ($320,668), Somalia ($5,707), Congo ($41,615), y Singapur ($296,967).

El mito de la sobrepoblación ha derivado en horrendos programas de control poblacional. El Fondo de Poblaciones de Naciones Unidas ha ayudado a que gobiernos nieguen a las mujeres el derecho a elegir el número de hijos y el tiempo entre hijos que deseen tener.

El temor a la sobrepoblación llevó a China a poner en marcha su brutal política de un solo hijo. La esterilización forzada es un método de control poblacional en algunos países. Casi un cuarto de millón de mujeres fueron esterilizadas en el Perú.

El gobierno de Estados Unidos, por intermedio del Fondo de Poblaciones de la ONU, está involucrado en programas de “moderación poblacional” a nivel mundial, incluyendo en la India, Bangladesh, Pakistán, Nigeria, México, Indonesia, Brasil, las Filipinas, Tailandia, Egipto, Turquía, Etiopía y Colombia.

Toda la premisa detrás del control poblacional se basa en la lógica fallida de que los seres humanos no son recursos valiosos.

El hecho es que los humanos son lo que el desaparecido Julian L. Simon describió como el recurso definitivo.

Este dato se materializa con esta pregunta: ¿Por qué el General George Washington no tenía celulares para comunicarse con sus tropas y lanzamisiles para hundir a los barcos británicos anclados en la Bahía de Nueva York?

Sin duda, todos los recursos físicos, por ejemplo, las aleaciones de aluminio, cobre, hierro y propelentes químicos, necesarios para fabricar celulares y lanzamisiles, ya estaban disponibles en los tiempos de Washington. En realidad ya existían en la época de los hombres de las cavernas.

Hay una única respuesta para contestar por qué celulares, lanzamisiles y millones de otras cosas existen hoy pero no existían en el pasado.

La expansión del conocimiento humano, el ingenio, la especialización laboral y el comercio llevaron a la industrialización que, combinada con la libertad personal y los derechos de propiedad privada, la hicieron posible.

Los seres humanos son recursos valiosos y cuantos más haya, mejor.

La mayor amenaza contra la prosperidad de la humanidad es el gobierno — no el crecimiento poblacional. Por ejemplo, Zimbabwe es una nación agriculturalmente rica pero, gracias a la interferencia del gobierno, se ha visto a un paso de la hambruna masiva.

Todo país enfrentado a masiva interferencia pública puede acabar sufriendo hambruna. Culpar de la pobreza a la sobrepoblación no sólo permite que los gobiernos se puedan lavar las manos de sus responsabilidades, sino que también los alienta a implementar políticas inhumanas y perjudiciales.

La actual pobreza en el mundo tiene poco que ver con la sobrepoblación. Las características más comunes de las naciones más ricas son: Mayor libertad  individual, derechos de propiedad privada, el Estado de Derecho y un sistema económico más cercano al capitalismo que al comunismo.

Ésta es la receta para la prosperidad.

 

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