El lema de la convención demócrata de esta semana en la ciudad de Charlotte, Carolina del Norte, es “Nosotros lo hacemos posible”. Y ¿quiénes forman ese “nosotros”?
Aquí tiene la respuesta del comité de bienvenida: “El gobierno es lo único a lo que todos pertenecemos. Tenemos diferentes iglesias, diferentes asociaciones, pero estamos juntos como parte de nuestra ciudad o de nuestro condado o de nuestro estado o de nuestra nación”.
Qué perspectiva tan deprimente: el gobierno como nuestra asociación más importante. Cualquier otra asociación de nuestras vidas (familia, iglesia, los Boy Scouts) nos separa. Sólo nos une el gobierno.
Intencionadamente o no, la frase se hace eco de los comentarios fuera de guión del presidente Obama durante un discurso en Roanoke, Virginia, en el mes de julio.
“Mire, si Ud. ha tenido éxito, no lo alcanzó Ud. solo”, comentó el presidente. “Si Ud. tuvo éxito, alguien a lo largo del camino le prestó algo de ayuda. En algún momento de su vida hubo algún gran profesor. Alguien ayudó a crear este increíble sistema americano que tenemos que le ha permitido prosperar. Alguien invirtió en carreteras y puentes. Si Ud. tiene una empresa, Ud. no la forjó solo. Alguien más hizo que eso sucediera”.
Los comentaristas se han afanado para encubrir estos comentarios al insistir en que el presidente no pudo haber querido decir lo que sí dijo. Han comentado que, dentro de su contexto, sus comentarios equivalen a una declaración acerca de que los dueños de las empresas, a título individual, no construyeron “las carreteras, los puentes, las infraestructuras, la educación, los servicios de emergencia y las fuerzas del orden” que hacen posible operar una empresa. Sin embargo nadie está argumentado que se eliminen las carreteras y los puentes.
Pero he aquí lo que se está argumentando, tanto por parte de Obama como, de nuevo, por el comité de bienvenida: El gobierno hace que las cosas sucedan, es el motor de la prosperidad del ser humano.
El perfecto y más claro ejemplo de ello es la campaña de la “Julia” de Obama, que esboza la vida de una mujer imaginaria y que relaciona todas las cosas buenas que le ocurren con las iniciativas federales, concretamente de la administración Obama. En ese mundo, la buena vida de Julia no fue forjada por ella misma o por sus padres o por su comunidad, sino por el gobierno. Y Heritage mostró que otra “Julia” es posible.
La audacia de este argumento es poco común. Fue presentada por primera vez por Theodore Roosevelt en 1912, a partir del trabajo de Herbert Croly. Dejando aparte la franqueza de TR, los progresistas normalmente prefieren presentar su ideología bajo la apariencia de un pragmatismo no ideológico; ellos comentan que simplemente están haciendo “lo que funciona”.
Pero el lema y el video junto con el comentario del presidente Obama (“Nosotros lo hacemos posible” puesto que “Ud. no lo forjó”) revelan cuán sin límites es la visión progresista del gobierno.
Si realmente somos incapaces de gobernarnos a nosotros mismos, entonces necesitamos de un gobierno que bendiga y subsidie cada decisión que tomamos y que nos proporcione un sentido para nuestras vidas. Pero si de verdad somos ciudadanos que se autogobiernan, entonces concedemos al gobierno un poder limitado para desempeñar ciertas tareas claramente articuladas en nuestros documentos fundacionales, tareas que nosotros como ciudadanos y miembros de la sociedad civil no podemos llevar a cabo.




