John Adams: El Atlas de la independencia americana

“El hombre al que el país le debe más por la gran medida de independencia es el Sr. John Adams… Yo lo llamo el Atlas de la independencia americana”.

— Atribuido a Richard Stockton, delegado de Nueva Jersey en el Segundo Congreso Continental de 1776

 

Injustamente olvidado en el tiempo, John Adams es uno de los más grandes estadistas de Estados Unidos y jugó un papel central en la Fundación. Pero no tiene ni un monumento en Washington DC. Adams estuvo allí desde el principio y fue una de las voces más potentes a favor de la independencia en el Congreso Continental. John Adams es la mente pensante detrás la Revolución Americana y sin él no se habría declarado la independencia.

En 1774, Adams fue elegido para representar a Massachusetts en el Primer Congreso Continental. Durante los siguientes dos años trabajó febrilmente en el proyecto americano. Ningún hombre trabajó tan duro ni jugó un papel tan importante en el movimiento por la independencia. Además presidió el comité que redactó la Declaración de Independencia.

Después de las batallas de Lexington y Concord, Adams comenzó a argumentar que había llegado el momento de que las colonias declarasen la independencia y se autogobernaran. El momento más importante de Adams, que coronó todos sus infatigables esfuerzos, llegó el 1 de Julio de 1776. En los argumentos finales sobre la cuestión de la independencia, refutó a John Dickinson, un delegado de Pensilvania, que argumentó en contra de la independencia. Adams se levantó y pronunció un tour de force retórico que llevó a la asamblea a votar por la independencia, oficialmente declarada el 4 de Julio de 1776. Jeffesrson, al recordar ese momento, describió a Adams como “nuestro coloso en la palestra”.

Adams fue un prolífico escritor. Redactó la Constitución de Massachusetts en 1779, documento que sirvió de modelo para las constituciones de otros estados y como un modelo influyente para los redactores de la Constitución de Estados Unidos.

Fue diplomático y propagandista de la Revolución Americana. Convenció a los holandeses para que reconocieran la independencia de EE.UU. y logró negociar préstamos cruciales para la incipiente nación.  En 1783, junto a John Jay y Benjamin Franklin, negoció el tratado de paz con Inglaterra, que ponía fin a la guerra.

John Adams fue siempre ferozmente independiente y estuvo en permanente desacuerdo con lo aceptado, lo convencional, lo de moda y lo popular. En 1789, Adams fue elegido como el primer vicepresidente y como segundo presidente en 1797, desùés de Washington.

La mayor contribución de Adams, y la más duradera, fue su concepto de constituciones escritas para identificar, proteger y consagrar ciertos derechos y libertades básicas para contrarrestar la intrusión de los gobiernos. No creía en dejarlo al azar o a la voluntad del momento, a algunos intérpretes, etc. La voluntad del pueblo debía ser codificada en constituciones escritas, por encima de los actos legislativos ordinarios.

Adams es el arquitecto político de la república y propugnó tres principios de gobierno: Representación (no democracia directa), separación de los 3 poderes y el régimen mixto: una mezcla y equilibrio de uno (el presidente), unos pocos (el Senado) y muchos (la Cámara). Esta combinación fue una verdadera innovación histórica y en la práctica del constitucionalismo occidental.

John Adams tuvo enorme influencia en el resultado de la Revolución Americana y en el diseño de la república. Dedicó su vida, su propiedad y su sagrado honor a la causa de la libertad y a la construcción del gobierno republicano en Estados Unidos. Convenció con la fuerza de su razonamiento, la profundidad de su visión política y su integridad. Fue un auténtico servidor público toda su vida.

Murió el 4 de Julio de 1826, cincuenta años después de la firma de la Declaración de Independencia – el mismo día que murió su gran amigo Thomas Jefferson.

 

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Este artículo pertenece a la serie Principios Fundacionales