El principio: Los Peregrinos y el Pacto del Mayflower

Aunque precedidos por otros pioneros, la llegada de los Peregrinos a las costas de América en Noviembre de 1620 y la firma del Pacto del Mayflower marcan el verdadero comienzo de la historia de la Fundación de Estados Unidos, estableciendo una implícita separación con Inglaterra y su rey en contra de la imposición de una iglesia nacional.

Es importante recalcar que los Peregrinos eran disidentes religiosos y que la forma que encontraron para librarse del yugo anglicano era partiendo al Nuevo Mundo. Eran 102 los valientes que desafiaron al Atlántico durante 66 azarosos días de travesía para llegar a tierras ignotas en busca de una libertad religiosa, social y política que se convirtió en piedra angular del proyecto americano.

Los Peregrinos comprendieron desde el principio que, con sus variados historiales y objetivos personales, sería difícil sobrevivir si no se ponían de acuerdo en cómo organizarse. Así nació el Pacto del Mayflower, uno de los primeros contratos sociales para crear lo que denominaron “cuerpo político civil”, en nombre de la tolerancia y por el bien común. Se puede decir que es sin duda el antecesor de la Constitución de Estados Unidos.

Firmado antes de llegar a tierra firme, más exactamente a Plymouth Rock en lo que sería Massachusetts, El Pacto del Mayflower no es un documento religioso sino eminentemente político, con Dios como testigo. El acuerdo nace de la necesidad de alcanzar consenso entre las distintas facciones y reconocer la autoridad de la ley por encima de las personalidades. En este brevísimo documento de sólo 200 palabras podemos entrever las raíces de la Fundación americana con su énfasis en la libertad religiosa, el imperio de la ley, el respeto a la propiedad privada y el autogobierno. Ahí se plantaron las semillas del sistema de gobierno republicano.

A diferencia de las típicas interpretaciones marxistas sobre el documento, el Pacto no tiene nada de socialista. Estableció la libertad de elección: Al que no le gustara, tenía la libertad de irse y probar en otra colonia o regresarse a Inglaterra – libertad que era una rareza en esos tiempos. Este principio fue central para la pluralidad de las distintas denominaciones que florecieron en la incipiente nación y que son emblemáticas de la libertad americana.

Pero también estableció los principios de la libertad económica con su respeto a la propiedad privada. A diferencia de sitios como el colectivizado Jamestown, los Peregrinos partieron sabiendo que podían ser propietarios de sus tierras y que así podrían recoger y disfrutar del fruto de su trabajo. Este simple concepto marca la diferencia porque rompe las cadenas del jerárquico sistema social del cual provenían y del que buscaban escapar.

El Pacto es revolucionario en sí mismo: Se firmó entre iguales y sin necesidad de la anuencia o ratificación del rey. Esto conlleva un implícito rechazo político al sistema feudal y socialmente estratificado de la Inglaterra de entonces. La libertad económica que brotó de un sistema de contratos, acuerdos, transacciones libres entre las partes y propiedad privada cambió por completo las relaciones económicas de la época y sentaron las bases del futuro Estados Unidos.

Un año después de su llegada, los Peregrinos se reunieron para celebrar su fundación. Por eso, en el Día de Acción de Gracias en Estados Unidos conmemoramos el agradecimiento original de los Peregrinos por el triunfo de la travesía, pero también los orígenes de la nación americana y las raíces del autogobierno de los ciudadanos. Esta tradición hace parte integral de la herencia cultural de Estados Unidos.

©libertad.org

Este artículo pertenece a la serie Principios Fundacionales

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Dra. Miryam Lindberg